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🌍 Bodrum-Turquía 📅 Edad Media-Caballeros Hospitalarios de San Juan

Palacio de Bodrum

Hoy nos trasladamos a un rincón remoto del Egeo turco para descubrir la historia de un castillo medieval construido con los restos de una de las siete maravillas del mundo antiguo. Comencemos recordando que, de aquellas maravillas clásicas, hoy solo podemos admirar las pirámides de Egipto, además de los restos submarinos del Faro de Alejandría, unos cimientos del templo de Artemisa en Éfeso y el Mausoleo de Halicarnaso. Precisamente, las piedras de este último sostienen una de las fortalezas más fascinantes del Mediterráneo oriental.
El castillo de San Pedro de Halicarnaso se alza en un extremo del paseo marítimo de Bodrum. Esta ciudad del suroeste de Turquía pasó de ser un sencillo pueblo de pescadores a convertirse en una meca turística, recibiendo entre 1,5 y 2 millones de visitantes al año. En la actualidad, su bahía está rodeada por un bosque de mástiles de veleros que ofrecen excursiones de uno a siete días por el Egeo. Sin embargo, durante siglos, las embarcaciones que merodeaban la costa eran mercantes y, en ocasiones, naves de guerra que intentaban derribar los fuertes muros a golpe de cañonazo y bombarda.
En 1402, los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén rindieron la base de Esmirna al conquistador mongol Tamerlán. Para no perder el control de las costas de Anatolia, se asentaron en Halicarnaso, una de las polis griegas más importantes del mundo clásico y cuna de Heródoto, considerado el padre de la historia.
Había que actuar rápido. Sin pensarlo dos veces, trasladaron toneladas de piedras del antiguo Mausoleo de Halicarnaso, destruido por varios terremotos entre los siglos XIII y XIV. Este monumento funerario había sido erigido por Artemisia II en el 353 a. C. en honor a su marido y hermano, Mausolo, sátrapa del Imperio aqueménida. Su belleza era legendaria: medía 45 m de altura y estaba coronado por una pirámide de mármol blanco. Tal fue su fama que su nombre dio origen a la palabra "mausoleo".
Al visitar el castillo, aún se pueden distinguir fragmentos del legendario monumento. Son las llamadas spolia, piedras de mármol blanco o verdoso muy bien pulidas, que desentonan con la estructura principal de color crema y factura más tosca. Pero este no es su único recuerdo: en los jardines, donde pasean pavos reales entre olivos y plátanos de sombra, se conservan altares de piedra y esculturas, como la figura de un león.
Durante un siglo y medio, el castillo estuvo en manos de estos caballeros-monjes. Su huella permanece en los 249 escudos pertenecientes a los comandantes de la fortaleza y en los nombres de las torres, asignadas según la nacionalidad de los miembros: la más alta es la francesa; la inglesa, que se hunde en la roca natural, presenta varios blasones reales (entre ellos el de Enrique IV); y también destacan las torres alemana, italiana y la española (o de la Serpiente).
Los sólidos muros resistieron los asedios otomanos en los siglos XV y XVI, pero finalmente cedieron ante la arrolladora fuerza de Solimán el Magnífico, quien ya había tomado Rodas. Durante los siglos siguientes, el bastión funcionó como base militar y prisión, y sufrió un intenso bombardeo de la armada francesa durante la Primera Guerra Mundial.
En la década de 1960, se decidió reconvertir el lugar en un espacio histórico con la apertura del Museo de Arqueología Subacuática de Bodrum, que alberga restos de numerosos naufragios de la región. El edificio cuenta con la mayor colección de ánforas de Europa oriental. Tras bajar por una rampa, se exhibe la impresionante reconstrucción del Serçe Liman?, un barco mercante del siglo XI hallado con cientos de objetos de vidrio, cuchillos, vasijas, hachas y monedas.
Gran parte de la historia de este rincón del Egeo se descubre en la antigua capilla —luego convertida en mezquita—, que exhibe una valiosa colección de jarrones y ánforas micénicas. Por su parte, la torre italiana alberga una interesante muestra de joyas y monedas. Finalmente, al lado de la torre francesa, en una de las zonas más altas del castillo, se encuentra la sala de exposiciones dedicada a la tumba de una princesa caria (360-325 a. C.), un espacio que evoca el esplendor de la antigua Halicarnaso.
Fuentes:
-“El castillo medieval de Turquía construido con restos de una de las siete maravillas del mundo”, Juan Pedro Chuet-Missé para Revista Viajes National Geographic, 13.7.26
-https://www.bodrum-museum.com
En este sitio puedes encontrar información sobre Bodrum, lugares a visitar, alojamiento y colecciones del museo.

📆 Efemérides e hitos históricos

Maravillas del mundo clásico
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Mausoleo de Halicarnaso-Mausolo-Sátrapas